¡Sí Señor!


Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.

1 Corintios 1:18

A la gran mayoría de las personas que no son creyentes en Jesucristo les parece ilógico lo que decimos o hacemos los creyentes en El, y no es algo extraño ya que el apóstol Pablo guiado por el Espíritu Santo lo dejó plasmado en 1 de Corintios que esta palabra llega al punto incluso de parecer una locura a los que no creen lo concerniente a Dios.

En esta ocasión trataré sobre un tema que quizás lógicamente hablando no sea entendible pero si es conveniente y es sobre tener en todo momento esta respuesta para Dios: Sí Señor.

Al decir “Sí Señor” estamos diciendo que estamos dispuesto a hacer lo que El nos diga, aunque muchas veces no vaya acorde a nuestro orden de comodidad o de complacencia, es necesario decir “Sí Señor” porque es lo mejor para nosotros, para los demás y sobretodo para La Obra de Dios.

Esta mañana mientras veía este vídeo de Israel Houston pude entenderlo, y si vamos a La Palabra de Dios podemos ver que hay beneficios con decirle “Sí” a Dios; por ejemplo está Abraham (Génesis 22:1-14), Dios le ordenó que sacrificara a su hijo Isaac, muchos diríamos “Pero ¿Y qué Dios tan sanguinario es éste?” No, en ningún momento Dios quería que Abraham sacrificara a su hijo, sino que nos quería dejar demostrado hasta donde debe de estar nuestro nivel de Fe para con El, hasta estar dispuesto a hacer lo que no podemos entender. Abraham ha sido (porque aún su descendencia vive) eternamente bendecido por haberle dicho “Sí” a Dios, y no solo eso sino que fue llamado Amigo de Dios (Santiago 2:23).

A veces pensamos que somos muy jóvenes para decirle sí a Dios, pero Dios no tiene una edad específica para llamar a una persona, está el caso de Samuel, que aún siendo un niño le dijo “Sí” a Dios (1 Samuel 3:1-18), Samuel terminó siendo el Juez más importante que tuvo Israel.

Pero también en medio de la adolescencia puede llegar el momento de decirle “Sí” a Dios, José a la edad de diecisiete años fue escogido por Dios, quien le habló a través de sueño, José aún sin entender dichos sueños dijo “Sí” (Génesis 37) con su actitud, y su rectitud para con Dios (Génesis 39), José terminó siendo Gobernador de Egipto (Génesis 41:37-57).

Siendo mujer también se puede hacer La Voluntad de Dios y decirle “Sí” cuando llegue el momento indicado, ya que Dios no hace acepción de personas, podemos ver como María tuvo el honor de los honores al concebir en su vientre a Jesús (San Lucas 1:31), ella al darse cuenta que tendría dicha responsabilidad solo se limitó en decirle “Sí” a Dios (San Lucas 1:38).

No importa si somos niños, adolescentes, jóvenes, ancianos, hombre o mujer, todos nosotros podemos hacer La Voluntad de Dios si así nos proponemos hacerlo, podemos decir “Sí” a Dios y finalmente no habrá otro más beneficiado que nosotros mismos.

Bendiciones.

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