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Gracias Señor Jesús


Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
Isaías: 53:4-5
Gracias Señor Jesús porque un dia como hoy, sacrificaste tu vida por mi!!!!!
Fotos: Google
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  1. abril 26, 2008 en 10:01 pm

    En el éxtasis de todas mis desdichas, me encontré frente a un Sol que terminaba con todo,
    Aun así, comprendí que mis batallas no eran nada comparables a esta guerra que terminaría con el mundo que yo conocía
    Millones de legiones avanzaban desde lo mas profundo del abismo y se reunían en valles de desolación con el fin de destruir la obra de Dios,
    Lleve una rodilla al suelo y exclame borracho de paz que el dirigiera mis manos, mis espadas estaban listas, mis armas dispuestas solo sentía la inmortal calma de las tristezas de Dios,
    Y los aceros bailaron las carnes se desgarraron, los ejércitos marcharon tras el final pero las tropas estaban listas y la sangre ya no importaba, una herida, dos heridas un centenar de golpes en la carne que importaba mis manos no temblaron era una huracán por el, solo quería alcanzar el origen de la oscuridad y devolverle toda su basura de un solo golpe, ver como rodaba su cabeza y gritar a la creación. PADRE NO ME ABANDONES.
    Los valientes caían y caían sus cuerpos eran blasfemados, humillados, mas allá de la muerte, mi irá crecía, me encontré frente a frente con toda la maldad que había empezado desde el principio, y aun así tuve tiempo de palpar mi biblia, desvaine las dagas y emprendí la ultima carrera de mi vida, sentí como era traspasado por un millón de lanzas, como mi cabeza se desprendía de mi cuerpo, como mis pies eran cercenados, pero aun así seguí corriendo mirando a la cara, con el instinto de clavar mi puñal en el sin corazón, supe en ese perfecto instante que mi vida no había sido en vano, que los camaradas caídos estaban bien, que los amores pasados ya no dolían, que Cristo dirigía mis pasos, y recordé en un solo segundo eterno el que fui antes de haber sido, de los viajes al campo con la abuela, del algodón de azúcar, de un beso de inocente pasión, de flores en la tumba de mis padres, del pan recién horneado, y comprendí que solo Dios puede restaurar su creación.
    Ahora estoy en tu jardín, tratando de mirarte a la cara con la vergüenza de mis victimas con el anhelo de decirte GRACIAS MI SALVADOR.

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